martes, 26 de octubre de 2010

Independencia de America


Independencia Nueva Granada

Entre 1816 y 1819, España había restituido su poder sobre el Nuevo Reino de Granada y restablecido el Virreinato en Santa Fe.

El control territorial no fue total, sin embargo, y varios focos de resistencia permanecieron en lugares como Boyacá y, especialmente, en los Llanos de Casanare y Arauca, así como en los llanos venezolanos.

En 1819, el ejército libertador comandado por Bolívar (quien venía de su base de la Guayana y llanos venezolanos, y Santander (quien logró unir los distintos ejércitos rebeldes ubicados en los Llanos neogranadinos y dirigía la resistencia patriota en Casanare y Arauca) remonta los Andes para avanzar sobre Santa Fe, sede del Virreinato.

Tras las batallas de Paya, Pantano de Vargas y Puente de Boyacá, en las cuales el ejército patriota venció al realista, Bolívar y sus hombres tuvieron vía libre hacia Santa Fe, ingresando a la ciudad el 10 de agosto de 1819. El virrey Sámano, advertido en secreto de la derrota en Boyacá, huye de la capital. El virreinato ha dejado de existir de facto, pero los realistas aun conservan el poder en varias regiones del territorio, incluyendo a Popayán, Quito, Panamá, Cartagena y Caracas.

El 19 de agosto de 1819 es proclamada la República de Colombia (hoy conocida como la Gran Colombia), en Santa Fe, ciudad que de ahora en adelante sería conocida como Bogotá.

Pronto la república afiansaría el poder en el centro del país y varias provincias se adherirían a la república. A finales de 1819, Bolívar, presidente de facto de la República de Colombia, y Pablo Morillo, comandante de los ejércitos realistas en el Nuevo Reino, subscribirían una tregua, que le permitiría a la naciente república afianzarse políticamente.

Al término de la tregua, en 1821, se reaundan las hostilidades. La batalla de Carabobo abre las puertas a la liberación de Venezuela y se logra la liberación de Cartagena y Santa Marta en el norte y de Popayán en el Sur. Panamá declara su independencia y se une a la República de Colombia.


Independencia Quito

Ecuador formaba parte, desde 1614, del Virreinato del Perú, y a partir de 1739 pasó a pertenecer al Virreinato de Nueva Granada.

Ya en el siglo XVIII muchos criollos intentaron realizar movimientos para llevar a cabo sus ideales de emancipación.

En los comienzos del S. XIX, los patriotas Juan Pío Montúfar y el Doctor Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo fueron quienes encabezaron los movimientos que desembocaron en el 9 de agosto de 1809, cuando un grupo de patriotas organizó, en la casa de doña Manuela Cañizares, la Junta Soberana de Quito presidida por Juan Pío Montúfar, marqués de Selva Alegre.Juan Pío Montúfar, Marqués de Selva Alegre

El 10 de agosto de 1809, el presidente de la Audiencia recibía un oficio donde se le informaba su deposición en el cargo, por lo que tenía que abandonar el lugar; al mismo tiempo que se proclamaba la Independencia de los territorios de Quito. Los patriotas ecuatorianos hicieron realidad en este día los derechos de libertad que conformaban el ideario de estos países sometidos.

Los virreyes del Perú y de Nueva Granada enviaron expediciones militares, haciendo que la Junta Soberana de Quito permitiera la entrada del ejército español a la ciudad, desencadenando una activa persecución contra los patriotas ecuatorianos, y logrando así dominar la sublevación.

El 2 de agosto de 1810 llega a un punto culminante la sublevación popular, que seguía manteniendo sus ideales de emancipación, y fue así que un grupo de ciudadanos desarmados asaltaron las prisiones para liberar a los presos; los motines se volcaron también en las calles ocasionando sangrientos enfrentamientos.

Tras muchos alzamientos e intentos, y después de lograda la paz de la Gran Colombia en 1829, Ecuador alcanzaría realmente su independencia en 1830, habiendo sido designado presidente de la República el general venezolano Juan José Flores quien gobernó durante cinco años, reafirmando la emancipación y el espíritu de la declaración del 10 de agosto de 1809.

Se realizó la redacción de su Constitución. La República quedaba dividida en tres departamentos: Quito, Guayaquil y Cuenca, durante la reunión de la primera Asamblea Constituyente en la ciudad de Riobamba, el 23 de septiembre de 1830.

El General venezolano Antonio José de Sucre se dirigía hacia Quito para asumir la Presidencia, cuando fue asesinado el 30 de junio de 1830.


Independencia Alto Perú

Se conoce como Independencia del Alto Perú al proceso revolucionario acontecido en los territorios de la actual República de Bolivia, conocida en la designación administrativa colonial como la Real Audiencia de Charcas. Por su ubicación intermedia entre el Bajo Perú y las provincias del Rio de la Plata el proceso independentista estuvo intimamente ligado al Surgimiento del Estado Argentino y la posterior Independencia del Perú.

En 1809, un grupo de revolucionarios comandados por Pedro Domingo Murillo declaran la independencia del Alto Perú del dominio español. Pero la independencia de Bolivia todavía no era un hecho.

Tras el estallamiento de la Revolución de Chuquisaca liderada por Bernardo de Monteagudo y Jaime de Zudáñez , estallaría la revolución en La Paz, con lo cual el virrey fue destituido en Buenos Aires en 1810. El 14 de septiembre tuvo lugar la Revolución de Cochabamba, donde se depuso al gobernador intendente y unos días después la Junta de Buenos Aires otorgaba el cargo de gobernador a Francisco del Rivero.

Tras una serie de levantamientos y deposiciones de gobernates de la zona, contraataques por parte de las fuerzas realistas, en noviembre de 1810 el general Juan Martín de Pueyrredón fue nombrado presidente de la Audiencia de Charcas, siendo su primer acto frente a una asamblea de quechuas y aimaras, anulando el sistema de castas y declarando la igualdad de razas, pero de nuevo, su gobierno no prosperó.

En 1813, Manuel Belgrano se levantaba en armas en el norte, haciendo una expedición para recuperar el Alto Perú, sin embargo, tras sufrir varias derrotas se retira de la zona, que queda de nuevo en poder realista. Con la rebelión de Ignacio Warnes y Álvarez de Arenales , el 24 de septiembre de 1814, La Paz quedaría en manos rebeldes, para ser recuperada por los españoles dos meses después.

José de San Martín toma el mando del Ejército del Norte comisionando al general Rondeau, para intentar recuperar el Alto Perú a la causa independentista. Rondeau logra entrar a Potosí en abril de 1815, sin embargo la ciudad volverá a quedar en manos realistas en noviembre de ese mismo año. Durante 1815 y 1816, Pezuela, el general español que venció a Rondeau organiza una sangrienta campaña para acabar con los levantamientos independentistas del Alto Perú,; números caudillos fueron pasados por las armas y poblaciones levantadas en armas fueron arrasadas.

Tendría que llegar 1824, con el triunfo de Simón Bolívar sobre los ejércitos españoles de Canterac y Suárez en Junín, preámbulo del golpe final al colonialismo español que tendría lugar después del triunfo de la batalla de Ayacucho. Antonio José de Sucre, siguiendo instrucciones de Bolívar, inicia la campaña del Perú y 9 de diciembre de 1824, logra vencer a las fuerzas realistas en la llanura de Ayacucho. El vencido virrey La Serna tuvo que reconocer la “Independencia del Perú y América”.

A estos triunfos se sucederían otros más como el de Lanza al tomar La Paz en 1825. Sucre entrará en territorio peruano el 25 de febrero de 1825, iniciando el proceso de construcción de la nueva república independiente de Bolivia.

El acta de independencia, redactada por José Mariano Serrano, fue declarada el 6 de agosto de 1825.


Independencia de Buenos Aires

Tras la Revolución de Mayo, los patriotas de Buenos Aires tuvieron una ardua tarea por delante; en principio, debían lograr que el resto de las provincias del ex Virreinato los apoyara y luego, debían decidir qué rumbo tomaría la revolución.

Para ello, el 27 de mayo de 1810, enviaron a los gobiernos provinciales una circular en la que les informaban los sucesos y les pedían que designaran diputados para un congreso que se reuniría en Buenos Aires.

Aunque la mayoría de las gobernaciones aceptó la Junta, no todas las reacciones fueron favorables.

Tras las derrotas de Venta y Media y Sipe Sipe, el Alto Perú se separó definitivamente del Río de la Plata, hecho que se completó en 1825 con la fundación de la República de Bolivia.

En Montevideo, Francisco Javier de Elío fue designado Virrey y reclamó la soberanía sobre todo el territorio. Pero, el 1 de enero de 1811, se produjo el "Grito de Ascencio".

José Gervasio Artigas sublevó a la población rural en favor de la causa de la independencia y, junto con el gobierno de Buenos Aires, sitió Montevideo.

Posteriormente, disintió de las autoridades porteñas en lo relativo a la organización del país, ya que intentaba preservar la autonomía de las provincias respecto del gobierno de Buenos Aires.

El Congreso se inauguró con retraso el 24 de marzo de 1816. El Estatuto establecía que sólo podría comenzar a sesionar cuando estuvieran presentes dos tercios de los convocados y a éstos les resultaba muy difícil llegar a Tucumán por el mal estado de los caminos.

En esos momentos, la situación de la causa de la emancipación era crítica. Los patriotas habían sido derrotados en Chile, Venezuela y el Alto Perú.

Además, la restauración monárquica en Europa fortalecía la posición de España.

Sin embargo, el 9 de julio de 1816, bajo la presidencia del sanjuanino Narciso de Laprida, el Congreso declaró la independencia de las Provincias de la Unión respecto de España y de toda dominación extranjera. La decisión provocó gran alegría.

Esa noche, hubo una fiesta en la casa del Congreso y otra, popular, en la plaza de la ciudad.

Para difundir la noticia, el Congreso envió a todas las provincias copias del Acta de la Independencia, incluso, se hicieron traducciones de ese documento al quechua y al aymará, las lenguas aborígenes del Norte y para mantener informada a la población acerca de todas las actividades del Congreso, se creó un periódico oficial: el Redactor del Congreso Nacional.

No se llegó a dictar una constitución porque antes había que decidir la forma de gobierno a adoptar. Algunos consideraban que la más adecuada era la monarquía constitucional, mientras que otros eran partidarios de la república.

Para reafirmar la independencia del país, el Congreso debió emprender una serie de acciones. Envió tropas auxiliares al Ejército del Norte, repartió tierras para que no fueran invadidas por los indígenas rebeldes y trató de mejorar las relaciones diplomáticas con Europa, el Brasil y los Estados Unidos.

Ante la amenaza de que los españoles tomaran el Noroeste, el Congreso se trasladó a Buenos Aires.

En su nueva sede, elaboró un Reglamento Provisorio, aprobado el 3 de diciembre de 1817, en el que, entre otras modificaciones, se quitaba a las provincias la facultad de elegir sus propios gobernadores. Esto fue también motivo de disputas entre Buenos Aires y el interior.

En 1819, el Congreso sancionó una constitución, pero fue rechazada por los caudillos provinciales porque reafirmaba los privilegios de Buenos Aires y tenía una tendencia marcadamente monárquica. En la histórica Casa de Tucumán, propiedad de Doña Francisca Bazán de Laguna. fue donde el 9 de julio de 1816 el Congreso declaró la independencia de las Provincias de la Unión respecto de España y de toda dominación extranjera.

Ella la cedió al Congreso y, cuando éste se instaló en Buenos Aires, la casa volvió a su poder.


Independencia de México

La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana se extendió desde el Grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810 hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.

La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.

A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte, pero viéndose descubiertos optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.

A partir de 1810, el movimiento independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron puestos en prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Al principio se reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero los líderes asumieron después posturas más radicales, incluyendo cuestiones de orden social como la abolición de la esclavitud. José María Morelos y Pavón convocó a las provincias independentistas a conformar el Congreso de Anáhuac, que dotó al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz.

La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta allí habían respaldado el dominio español. Viendo afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva España, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el brazo militar de los conspiradores, y a principio de 1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo de la aristocracia y el clero de Nueva España. La independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821.

Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.

Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la independencia de México en 1836 tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.



Independencia Brasil

La Reina María I de Portugal, en 1785, implantó en el territorio brasileño el monopolio comercial, es decir que en sus colonias portuguesas implantó un régimen político-económico absolutista.

Esto provocó un malestar popular, lo que hizo que se planearan movimientos de rebeldía (Tiradentes).

Pero otros hechos contribuyeron a modificar la situación, cuando en Portugal, la reina Doña María I fue declarada demente y su hijo João asumió la regencia. A fines de 1807 decidió trasladar la corte al Brasil para evitar el cautiverio por parte de las tropas napoleónicas que invadían Portugal.

La corte arribó a Brasil en enero de 1808 y comenzó una época de prosperidad para el país que había sido, hasta entonces, simple colonia.

La Reina murió en 1816; y en 1821 el Rey Don João VI regresó a Lisboa, dejando como príncipe regente a su hijo don Pedro I, de 23 años (1798 - 1834).

Ya se había despertado en Brasil un sentimiento de nacionalismo y patriotismo; e instaron al príncipe a entronarse como soberano del Brasil con plenos poderes.

En diciembre de 1821, el rey ordenaba a su hijo Pedro I regresar a Lisboa, pero éste decidió quedarse y los hechos se van sucediendo hasta que el 7 de septiembre de 1822, a orillas del arroyo Ipiranga, en las cercanías de São Paulo, don Pedro I, con el apoyo de su amigo, el gran estadista y patriota José Bonifacio de Andrade e Silva, proclamó la Independencia del Brasil.

Ese mismo año fue coronado Emperador con el nombre de Pedro I.

Tras pocas luchas con las tropas portuguesas y en 1825 se firmó un tratado por el cual Don João VI reconoció la independencia a cambio de compensaciones económicas y la concesión del título honorífico de Emperador de por vida.


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