viernes, 15 de octubre de 2010

Confederación Perú - Boliviana

Antecedentes

A inicios del siglo XIX, Simón Bolívar y Ramón Castilla postuló la idea de la creación de una gran nación como Andrés de Santa Cruz, quien pensó en unir en un solo país a Perú y Bolivia (anteriormente conocida como Alto Perú). Sin embargo, la idea de Unir el Perú y Bolivia era sentir general en varios líderes políticos influyentes en el Perú (Luna Pizarro, José María de Pando, Manuel Lorenzo de Vidaurre, Agustín Gamarra, etc.), tratando de reintegrar a los dos Perú (alto y bajo), existiendo solo discrepancias en la forma de la "union": fusión o confederación.

Hacia 1835, intrigas políticas provocan levantamientos y divisiones en el Perú, imperando el caos. Para refrenar los intentos revolucionarios del mariscal Agustín Gamarra en el sur, el presidente Luis José de Orbegoso se dirige al Cusco. En su ausencia el sargento Pedro Becerra se amotina en el Callao, en la madrugada del 1 de enero de 1835, apoderándose del Castillo del Real Felipe. La insurrección es sofocada a los pocos días por el general de división Felipe Santiago Salaverry, que es proclamado jefe supremo de la República. El 23 de febrero de 1835 en el Perú, siendo presidente constitucional Luis José de Orbegoso, Felipe Santiago Salaverry tomó a la fuerza el control del país, si bien es cierto que Orbegoso quedó con el control del sur del país.

Siguen meses de incertidumbre y zozobra que culminan con el pacto que celebran Luis José de Orbegoso y el presidente de Bolivia, general Andrés de Santa Cruz, para unir las dos repúblicas en una confederación. Ante el peligro de la invasión boliviana, Salaverry logra consolidar su gobierno y, enseguida, marcha al sur para combatir a Santa Cruz, que al frente de un numeroso ejército, ha cruzado las fronteras del territorio peruano.

Se libran grandes batallas: Gramadal, Puente de Arequipa, Uchumayo, con resultados favorables a las armas peruanas. Pero los bolivianos triunfan en la sangrienta batalla de Socabaya, en las inmediaciones de Arequipa, el 7 de febrero de 1836. Salaverry, derrotado, es sometido a consejo de guerra y condenado a muerte por haberse opuesto a la confederación. Andrés de Santa Cruz, luego de la batalla de Socabaya, implanta la Confederación Perú-Boliviana de la que él es protector con amplios poderes, y el Perú es dividido en dos estados: el Nor Peruano y el Sur Peruano.

En 1836, a inicios de la creación de la Confederación Perú-Boliviana, Bernardo O’Higgins se encontraba en Lima. El 20 de diciembre de 1836 envía una carta a San Martín[1] manifestándole una favorable impresión sobre Santa Cruz. O’Higgins defiende el derecho de integrarse como una sola nación el Alto Perú y el Bajo Perú, adhiriéndose al integracionismo de Santa Cruz. De igual manera está en contra de la política belicista de Diego Portales.


Establecimientos

Artículo II.- La Alianza se hará efectiva para conservar los derechos expresados en el artículo anterior, y especialmente en los casos de ofensa que consistan: (I) En actos dirigidos a privar a algunos de las altas partes contratantes de una porción de su territorio, con ánimo de apropiarse su dominio o de cederlo a otra potencia. (II) En actos dirigidos a someter a cualquiera de las altas partes contratantes a protectorado, venta o cesión de territorio, o establecer sobre ella cualquier superioridad, derecho o preeminencia que menoscabe u ofenda el ejercicio amplio y completo de su soberanía o independencia. (III) En actos dirigidos a variar o anular la forma del gobierno, la constitución política o las leyes que las altas partes contratadas se han dado o se dieren en ejercicio de su soberanía.


Artículo III.- Reconociendo ambas partes contratantes que todo acto legítimo de Alianza se basa en la justicia, se establece para cada uno de ellos, respectivamente el derecho de decidir si la ofensa recibida por la otra está comprendida entre las designadas en el artículo anterior


Artículo IV.- Declarado el casus foederis, las altas partes contratantes se comprometen a cortar inmediatamente sus relaciones con el Estado ofensor; a dar pasaportes a sus ministros diplomáticos, a cancelar las patentes de los agentes consulares, a prohibir la exportación de sus productos naturales e industriales y a cerrar los puertos a sus naves.


Artículo V.- (Declarado el casus foederis) Nombrarán también las mismas partes, plenipotenciarios que ajusten por protocolo, los arreglos precisos para determinar los subsidios, los contingentes de fuerzas terrestres, y marítimas, o los auxilios de cualquier clase que deben procurarse a la república ofendida o agredida; la manera como las fuerzas deben obrar y realizarse los auxilios, y todo lo demás que convenga para el mejor éxito de la defensa. La reunión de los plenipotenciarios se verificará en el lugar que designe la parte ofendida.


Artículo VII.- Declarado el casus foederis, la parte ofendida no podrá celebrar convenio de paz, de tregua o de armisticio, sin la concurrencia del aliado que haya tomado parte en la guerra.


Artículo VIII.- Las altas partes contratantes se obligan también: (III) A no concluir tratados de límites o de otros arreglos territoriales, sin consentimiento previo de la otra parte contratante.


Artículo X.- Las altas partes contratantes solicitarán separada o colectivamente, cuando así lo declaren oportuno por un acuerdo posterior, la adhesión de otro u otros estados americanos al presente tratado de alianza defensiva.


Artículo XI.- El presente tratado... Su duración será por tiempo indefinido, reservándose cada una de las partes el derecho de darlo por terminado cuando lo estime conveniente. En tal caso notificarán su resolución a la otra parte, y el tratado quedará sin efecto a los cuatro meses después de la fecha de notificación.


Congreso

En la tercera década del siglo pasado, en medio de un deteriorado aparato productivo, una economía nacional postrada y un Estado incapacitado de controlar políticamente el territorio, alternaron el gobierno, por sublevación militar Antonio Gutiérrez de la Fuente y Agustín Gamarra y, por delegación, Andrés Reyes, Manuel Tellería y José Braulio del Campo Redondo.

De ellos, fue Agustín Gamarra quien llamó a un Congreso General en 1839 a realizarse en Huancayo. Dicho Congreso estuvo influenciado por el antagonismo entre Gamarra y Santa Cruz en relación al conflicto de la Confederación Perú-Boliviana. La Constitución se elaboró y discutió en breve tiempo y fue muy impactada por la coyuntura política.


Pacto de Tacna

El 17 de mayo la asamblea de Sicuani proclama el estado Sud Peruano. El 11 de agosto la asamblea de Huaura proclama el estado Nor Peruano. El 1 de mayo de 1837 se realiza el pacto de Tacna para promulgar la Confederación. Estos nunca fueron ratificados.


¿Quienes se opusieron a la confederación?

Andrés de Santa Cruz, encargado del mando supremo en Perú, se opuso a la firma de ese tratado, considerado a su juicio perjudicial para el país. En tal sentido, queda de manifiesto el real interés de los bolivianos por acceder al puerto peruano de Arica. Lo que será una constante en su política exterior.

A nivel internacional la Confederación pudo haber decidido a favor del Perú la disputa entre el Callao y Valparaíso por la hegemonía en el Pacífico Sur. Pero en Chile el ministro del interior y relaciones exteriores, Diego Portales, percibió claramente este riesgo, acusando a la Confederación de haber roto el equilibrio político, creado después de la Guerra de la Independencia en América.

Chile se opuso a la Confederación, prestando todo su apoyo a la oposición peruana que había emigrado a ese país, también contaba (diciembre 1836) con una autorización congresal para declarar la guerra, llegando a organizar sucesivamente dos expediciones llamadas "Restauradoras".

Para el fracaso de la Confederación fue tan determinante la tenacidad chilena como la oposición política en Perú y Bolivia. La defección de Orbegoso antes de Yungay, el golpe de estado en Bolivia del que Santa Cruz se entero en Arequipa, después de Yungay, fueron difíciles de sortearse.


Pactos favorables y desfavorables e la confederación


Pactos favorables: por los estrechos vínculos comerciales que unieron a Arequipa, Puno y Cuzco con Bolivia; en segundo lugar, porque fue favorable a la política de librecambio, debido al eje comercial establecido con el exterior, a través de las casas comerciales de origen extranjero radicadas en Arequipa, por ejemplo; y, en tercer lugar, por el excesivo regionalismo que caracterizó a varios departamentos del sur. Al respecto, el jurista arequipeño Toribio Pacheco afirma que fueron los partidarios del provincialismo los que ansiaron el sistema federal. Y que éste fue posible en los estados pequeños, pero no en los grandes, como el Perú.

el interés de Bolivia fue siempre acceder a un puerto natural en territorio peruano. Se trató del puerto de Arica.


Pactos desfavorables: En el caso peruano, el norte del país fue contrario a la confederación, sobre todo por razones comerciales. Había mantenido desde la época colonial un eje comercial con el puerto de Valparaíso, por medio de la exportación del azúcar y la importación del trigo.

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